El pasado 15 de junio, la Sala Civil del Tribunal Supremo dictó una sentencia declarando la nulidad de una cláusula suelo a pesar de que la hipoteca que la contenía había sido revisada mediante novación modificativa años después de la concesión. Con esta resolución, el Supremo ofrece una nueva posibilidad de accionar contra los préstamos hipotecarios que contengan una cláusula suelo que más tarde haya sido renovada, rebajando el suelo fijado en el anterior contrato. La sentencia recoge el caso de una prestataria que en 2007 había suscrito con el Banco Popular un préstamo hipotecario que contenía una cláusula suelo del 5%. Años después, concretamente en 2012, dicho préstamo se revisó mediante una novación modificativa por la que dicha cláusula suelo se redujo al 3,50%.

La prestataria en cuestión interpuso una demanda de nulidad contra esta cláusula al considerarla abusiva y por falta de transparencia. En primera instancia, el juzgado mercantil número 1 de Sevilla estimó la demanda al considerar que efectivamente dicha cláusula no superaba el control de transparencia. Sin embargo, la entidad bancaria recurrió dicha sentencia y la audiencia provincial de Sevilla terminó revocando-la. La argumentación que dio la audiencia provincial para llegar a dicha conclusión fue que la cláusula suelo que había sido objeto de novación modificativa superaba el control de transparencia, entre otros extremos, al ser clara, concreta y sencilla, al suponer una rebaja del inicialmente previsto y que la prestataria tuvo acceso a la escritura, por lo que pudo leerla.

La demandante recurrió en casación y el asunto finalmente llegó a manos del Tribunal Supremo que, mediante la sentencia número 361/2018 de 15 de junio, decidió dar la razón a la prestataria y anuló la cláusula suelo.

El Tribunal Supremo en la mencionada resolución considera que ni en la primera hipoteca ni en la novación el banco no cumplió con un “plus de información y tratamiento principal de la cláusula suelo que permitirá a la clienta adoptar su decisión con pleno conocimiento de la carga económica y jurídica que conllevaba dicha cláusula”. Por esta razón, para el Alto Tribunal se mantuvo el “déficit de información, que no queda suplida por la mera lectura de la escritura o por la claridad gramatical que puedo resultar de la redacción de la cláusula suelo”.

En conclusión, el Supremo entiende que “firmar una novación no significa consentimiento expreso a una cláusula”. Así pues, con esta resolución, se ha abierto la puerta a los prestatarios que han hecho novaciones modificando sus préstamos hipotecarios por esta causa y que hasta ahora no se habían atrevido a demandar, por lo que podrán presentar demandas masivamente.

Ante tales circunstancias, si es usted un consumidor afectado por una cláusula suelo el préstamo hipotecario de la cual fue objeto de novación modificativa y está pensando en reclamar, le recomendamos que ponga su caso en manos de un abogado especialista que le asesore y puedo defender sus derechos.